viernes, 20 de noviembre de 2009

El plan E y sus consecuencias.

Mi abuelo me contó una vez una anécdota que, tristemente, entendiendo como anecdótico aquello que es inusual, en justicia no debería ser calificado como anécdota, pero mi abuelo, en su inocencia, ese bien pensar que cada vez nos cuesta más practicar, consideraba el hecho como anecdótico.
Ya hace unos cuantos años, estaban construyendo unas aceras frente a su casa, un único trabajador se afanaba en poner baldosas, mi abuelo, se quedó observando como las colocaba y le dijo, si las colocas así, en poco tiempo se levantarán y va a haber que repararlas.
El operario siguió como si no hubiese oído nada.
Pocos meses después la acera, tal como predijo mi abuelo, se había deteriorado, y estaba de nuevo el operario colocándola de la misma manera que la primera vez.
Mi abuelo le dijo; "Ve usted, tal como le dije se ha deteriorado, si la coloca usted así, se va a volver a deteriorar en breve"
El operario respondió: "Ya sé que no es la forma correcta de ponerla, pero si la coloco bien, ya no tendría que volver y me quedaría sin nada que hacer."
 
Esto, tristemente es el proceder habitual de prácticamente todas las contratas que trabajan para los ayuntamientos (de momento no conozco excepción a la regla, si bien tampoco conozco todas las contratas que existen, lo que observo es que las cosas poco duran "arregladas" sea donde sea, da lo mismo una acera que una autopista, siempre que se hace algo en España con dinero público, ese del que muchos opinan que es infinito y además no es de nadie, caduca como máximo un año antes de las siguientes elecciones.
 
Luego ocurre que en cada ayuntamiento hay una empresa que se lleva la mayor parte de la obra pública, ojo, esto no ha de indicar que exista trato de favor o corrupción, ya que casi por lógica matemática, una empresa que se lleva gran parte de los contratos, si no era ya grande acaba haciéndose grande, y cuanto más grande, más facil le resulta ajustar márgenes de beneficio en detrimento de otras empresas que no se pueden permitir esos esfuerzos.
 
Con el plan E, hemos visto nuestras calles llenarse de zanjas, para dar empleo temporal (con esa voluntad, de que fuese temporal) a unos cuantos trabajadores, cientos, miles...
 
Pero ese plan E (más bien plan I de improvisado) pudo haber sido una buena medida de estímulo si tan sólo se hubiesen sentado una semana a reflexionar sobre como plantearlo, en lugar de, casi en un visto y no visto, destinar una cantidad aleatoria (por improvisada) de fondos públicos, y pedir a los ayuntamientos que en el irrisorio plazo de un mes, presentasen todos los presupuestos de las propuestas de acciones a que iban a destinar los fondos que les corresponderían. 
 
Las consecuencias de estas medidas precipitadas y poco meditadas pronto se dejaron ver:
 
- Algunos ayuntamientos tenían destinadas partidas presupuestarias que apenas daban para costear el cartel publicitario obligatorio de dimensiones estandar, la misma pompa y el mismo gasto para anunciar una obra de gran presupuesto, que una obra en la que la colocación del cartel y el mismo cartel llegaban a suponer un 50% del total adjudicado al ayuntamiento.
 
- Ante la obligatoriedad de destinar los fondos a operaciones no incluidas en los presupuestos anuales del ayuntamiento, y dada la premura de plazos, los ayuntamientos se vieron obligados a "sacarse de la manga" literalmente proyectos y presupuestos, que en algunos casos llegaban al surrealismo, proyectándose obras tan vanas como innecesarias ante la premura de gastar lo asignado en lo que fuese.
 
- En algunas zonas (muchas) se utilizó el dinero del plan E para hacer un lavado de cara a las calles, para lo cual calles enteras se levantaban sin miramientos de punta a punta, sin un plan trazado que permitiese que los comercios y habitantes de la zona pudiesen continuar con su actividad sin grandes perjuicios, dando como resultado gente que no podía acceder a sus garajes, comercios a los que no podían acceder los clientes, con las consiguientes pérdidas que eso supone a los pequeños comerciantes, ¿y todo para que? ¿Para dar un trabajo temporal y mal remunerado a cuatro parados?
 
Eso no es una medida de lucha contra la crisis, es un mal parche. 
 
Una medida contra la crisis sería destinar ese dinero a que los ayuntamientos saldaran sus deudas, y adjudicaran obras pendientes por falta de financiación.
Una medida contra la crisis sería incentivar la investigación, premiar la innovación, la productividad, aunque fuese mediante rebajas fiscales, a quien aumente su productividad un 20% (sin que sea a costa de reducir sueldos a los trabajadores) se le reduce un tanto lo que paga de impuestos, como premio, de forma que si una empresa que ganaba 100 (por los que pagaba de impuestos 50) si consigue llegar a 120  que pague sólo 55 en lugar de los 60 que le corresponderían.
 
Ya hace mucho tiempo que existe el dicho.... no le des un pez, enséñale a pescar.
Pues eso, no des limosnas, enséñales a ganar dinero. 



 
  
 
 
 


 

miércoles, 21 de octubre de 2009

Recetas contra la crisis, las subvenciones de las VPA y VPO.

Un artículo reciente de un blog que sigo con interés, http://www.elblogsalmon.com/sectores/no-pagar-la-hipoteca-de-vivienda-vpo-un-verdadero-chollo#c51814, en el que se habla del chollo que puede resultar no pagar una VPO, me da pie para esta reflexión.
En primer lugar, tanto las VPA como las VPO tienen como objetivo, al menos de cara al público, de ofrecer una vivienda digna a un precio asumible. Desconozco como funcionan las VPO, pero como propietario de una VPA, si se como funcionan estas, al menos en Galicia.  
La Xunta en este caso ofrece (ofrecía al menos en 2005) para las VPA dos tipos de ayudas, una "ayuda a la entrada" que consistía en una importante subvención (cercana al 20% del precio total) al momento de la escritura, y una subvención de las cuotas de la hipoteca entre un 11% y un 20% creo recordar, revisable cada cinco años, y que se estimaba en función del nivel de renta de la persona o familia al momento de la compra. (via declaración de la Renta del ejercicio anterior).
Otra vía eran subvenciones de la couta de la hipoteca, que llegaban hasta el 40%, pero sin dar nada de ayuda para el momento del desembolso inicial.
Esas ayudas a la entrada, había que declararlas como ingresos en el ejercicio siguiente (estuvieses obligado o no por renta a hacer declaración) estos ingresos se podían dividir en cuartas partes, e irlas declarando en los cuatro ejercicios siguientes. Aún con esto el impacto en la declaración de la renta es importante, en mi caso tenía unos ingresos anuales de 16.000 euros (era menos que mileurista) y la cuantía de las ayudas superaba esa cantidad, de modo que me salía a pagar casi 3000 euros si metiese todo junto (mi sueldo en aquel entonces de cuatro meses). Al poder fraccionar ese pago el impacto era considerablemente menor.
Por otro lado, los tipos de interes de referencia para la mayoría de hipotecas, el euribor, del 2005 al 2008 aumentaban día a día, sin embargo las hipotecas de VPA se regulan con otra referencia mucho menos trasparente y que fija finalmente el gobierno, por lo que, las hipotecas de las VPA subían, pero no tanto como lo hacían las hipotecas libres, del mismo modo, una vez que el euribor empezó su caída, nosotros no veíamos que esos desdensos se repercutieran en nuestras hipotecas, aguardamos con gran esperanza pasar del 4,60 que estabamos pagando cuando el euribor estaba en máximos, a una cantidad al menos similar a la inicial (la de 2005) que rondaba el 3% con un euribor en valores similares, sin embargo en la última revisión nuestras hipotecas se han quedado por encima del 4% y así seguirán todo el año.
Yo pago una parte de la hipoteca, y otra parte la pagamos entre todos, via estado, en esa hipoteca una parte es el valor de la vivienda y otra (cercana al 25%) son intereses que cobra el banco.
El estado es quien fija el tipo de interés con referencia a unos tipos pocos conocidos por el público en general.
En un momento de crisis como el que vivimos, el estado, ya ha dado miles de millones para evitar que los bancos quebrasen, y conseguir que reactivasen el sistema financiero volviendo a conceder créditos a Pymes y demás, dinero que se han gastado en pagar sus propias primas y EREs.
Si el estado obligase a los bancos a cobrar un tipo fijo máximo de interes a VPA y VPO, digamos en el entorno del 1% TAE (que en una hipoteca a 20 años es en torno a un 10% del valor del piso) se podría permitir dejar de subvencionar este tipo de viviendas con el dinero de todos, ahorrándose varios miles de millones al año, con lo que dejaría de ser necesario subir impuestos, y los únicos "perjudicados" serían los bancos, que acostumbrados a sacar unos beneficios por hipoteca en torno al 35% mínimo (que sería un 4%TAE a 25 años, hipotecas que no existen en el mercado libre), verían muy mermados sus beneficios esperados, lo que tampoco sería tan grave cuando en plena crisis declaran unos beneficios semestrales después de impuestos de centenares de millones de euros, al go que como mínimo, y por ser suave, resulta "chocante".

lunes, 19 de octubre de 2009

Amigos, conocidos y redes clientelares.





Todos lo hacemos o lo hemos hecho alguna vez.
Ante un problema, a quien primero recurrimos es a nuestra agenda de amigos, a ver si alguno nos lo puede solucionar de forma rápida y económica. Sea el problema un grifo que se ha roto, o que nos queremos hacer una vivienda y no sabemos ni por donde empezar.
Tanto en uno como en otro caso, si tenemos un amigo fontanero o arquitecto, será a ellos a quien primero recurramos. en caso de que estén dispuestos a resolvernos el problema, y lo hacemos con la esperanza de que nos hagan un buen trabajo por un precio ajustado.
En la empresa privada a veces ocurre algo similar, un amigo tiene una empresa que provee un servicio que necesitamos y recurrimos a él en primer lugar, a veces sin siquiera pedir otros precios (error nuestro); si alguien tiene que ganar un euro que sale de nuestro bolsillo, pensamos que es mejor que sea un amigo, ya que, es más probable que él recurra a nuestros servicios si los necesita. Lo que se llama hoy por tí mañana por mí.
Esto, que ya en el ámbito de la empresa privada puede tener sus peligros de pérdida de rendimiento, (no siempre nuestro amigo es el que lo hace mejor ni más barato), en el ámbito de la cosa pública debería ser inaceptable.
Sin embargo vemos que, a menudo, políticos y mandatarios de cualquier signo y de cualquier escala, desde el concejal de un pequeño ayuntamiento hasta un alto cargo de cualquier partido político de ámbito nacional, hacen uso de estas prácticas. llegando incluso más allá, creando empresas a las que asignar "a dedo" tareas por las que cobran infladas facturas.
Esto, que es lícito y normal en el ámbito privado, donde el gasto es relativamente pequeño, y prefieres pagarle más a tu cuñado o amigo, (porque en caso de no estar contento también lo tienes más cerca para reclamarle y eso lo puede incentivar a hacer mejor su trabajo), es totalmente irregular cuando se trabaja con dinero público, ese que muchos perciben como que "no es de nadie", y que parece que nunca se va a acabar.
Dando ya por bueno este argumento, voy a lanzar una reflexión.
Si yo estoy en un partido político, como afiliado, simpatizante etc, y tengo una empresa que ofrece un servicio que el partido político necesita, léase la organización de mítines y eventos varios, ¿Debo inhibirme de ofertar mis servicios para que no se vea como corrupción?

lunes, 28 de septiembre de 2009

El negocio del reciclaje


Hace cerca de treinta años, esta moda aparentemente tan reciente del reciclaje ya existía, en mi barrio había un almacén donde recogían el papel usado y lo pagaban al peso, no era mucho lo que pagaban, pero era algo, y si pagaban por el papel que les llevábamos no era por generosidad, ecologismo, altruismo ni ninguna otra causa similar, era porque, ya entonces, el reciclaje de papel era un negocio como cualquier otro y producía beneficios.
El reciclaje, es, sin duda alguna, una práctica beneficiosa para el ecosistema, y como tal los gobiernos hacen muy bien en promover el reciclaje. Ahora bien, lo que no parece ético es que los gobiernos saquen provecho de ese negocio a cosa de los ciudadanos.
Recomiendan el reciclado separativo, con lo que el ingrato trabajo en una planta de reciclado se dulcifica en cierta manera, sin embargo no ponen los medios necesarios para ello, se disponen contenedores para residuos orgánicos e inorgánicos, hacemos el esfuerzo de separarlos y para nuestra sorpresa vemos como en algunas ciudades es el mismo camión, con los mismos operarios (intercambiando sus puestos para disimular) se lleva el contenido de unos y otros contenedores mezclados.
Los ayuntamientos cobran unas tasas por recogida de basura, tasas que podrían evitarse si se produjese un reciclado efectivo con los beneficios que se obtienen del reciclado. No parece muy lícita esa postura por parte de los ayuntamientos, se desincentiva a los ciudadanos, que seguramente serían más activos en su reciclaje si viesen que eso les beneficia de alguna forma visible.
La excusa de que no son rentables las explotaciones de reciclaje, porque generan más gastos que beneficios, no parece válida ni justificable, si un negocio no es rentable, la vía no es pedir subvenciones para convertirla en rentable, sino en investigar, y desarrollar métodos de aprovechamiento de los residuos que hagan más rentable la tarea de reciclado.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Subvenciones, Subsidios y otras ayudas.


El estado debe amparar a todos los ciudadanos en situación difícil.

Eso es algo que no ofrece discusión, lo que si es más cuestionable es la forma de hacerlo.
El subsidio de desempleo incentiva el desempleo, conozco a mucha gente que se dedicaba, cuando las cosas iban mejor, a trabajar unos meses, en cortos contratos de trabajo, lo mínimo imprescindible para acumular prestaciones y después se apuntaba al paro y no volvía a trabajar hasta que este no se le acababa, de manera que iba acumulando meses de trabajo y "vacaciones" pagadas por todos. Esa es una de las formas en que algunos se aprovechaban del sistema, otros que viven cerca de la frontera, trabajaban unos meses en un pais, dejaban de trabajar y empezaban a cobrar el paro, mientras tanto, trabajaban en el país vecino, y luego hacían la misma jugada en el país vecino, cobraban el paro (o equivalente) del otro país mientras trabajaban en este.
En la situación económica actual, el cobro de los subsidios de desempleo es el único ingreso de muchas familias, parece poco ético suprimirlo, y desde luego no parece la mejor solución en la coyuntura actual, pero lo que había que hacer es incentivar la creación de empleos con una fórmula que, desde mi absoluta ignorancia en temas económicos me parece que podría funcionar, Que el empresario que contrate a un trabajador en paro, no tenga que pagar por él ningún impuesto extra durante un año, esto, que aparentemente iría en contra de la recaudación del estado via impuestos, no es así, pues libera al estado de pagar a ese parado, es indirectamente, como si la empresa pagara el paro, con la ventaja de que ese trabajador estaría en activo y produciendo, en lugar de estar en casa deprimido por no tener nada que hacer.

Pocos "trabajadores" aceptarían esta fórmula, trabajar para cobrar lo mismo que estando en casa sin hacer nada, no parece del gusto de nadie. Pero mantener en casa a gente que no quiere trabajar (que los hay) cobrando parte del dinero que cobramos los que si vamos a trabajar, tampoco es del gusto de los cada vez menos que aún tenemos trabajo. Huelga recordar que hay en estos momentos casi una persona en paro por cada cuatro trabajando, a lo que hay que sumar todos los funcionarios y gobernantes que cobran su sueldo de esos cuatro trabajadores. No se la cifra de funcionarios y cargos políticos con salario procedente del público, pero estoy seguro que 1 de cada cuatro personas en edad de trabajar está en este momento cobrando del estado (es decir de lo que aportan los otros tres). A mi me parece que esa es una situación insostenible.

Se dan casos de empresarios que también aprovechan la coyuntura para ofrecer salarios abusivos, esto es, ofrecer a un operario trabajo por menos de lo que debería cobrar con la excusa de la crisis, para así mantener los beneficios de la empresa a costa de la mano de obra. Eso también es algo que se debería evitar que ocurriese. Ese coste que se quiere ahorrar el empresario no debe repercutir en el trabajador, si ese ahorro lo asumiese el estado (via reducción de impuestos al contratar) la situación mejoraría.

Voy a poner un ejemplo muy claro de porque no sirve de nada regalar dinero.

Las ayudas al alquiler para jóvenes, 200 euros que daba el estado a cada joven (desconozco si una pareja alquilando el mismo piso podía pedir la ayuda por duplicado, espero que no haya sido así) que alquilase un piso. Que consecuencias trajo eso, en el caso de propietarios legales, los únicos que el gobierno en su idílica visión de la realidad concebía, seguirían cobrando lo mismo por el piso, con lo que el inquilino se ahorraba esos 200 euros, en esta situación la medida parece acertada (con matices que luego explicaré); en la realidad que ocurrió: muchos propietarios (alguno legal si que hubo) incrementaron el precio del alquiler en 100 euros, así repartían con el inquilino las "ayudas", al inquilino no le parecía del todo bien, pero se ahorraba 100 euros, menos es nada, sin embargo el propietario, muchas veces propietario de otros inmuebles vehía incrementados sus ingresos en 100 euros por piso (lo que según casos puede llegar a haber supuesto hasta un 20% de incremento de ingresos).

200 euros al mes a cada joven menor de una determinada edad (no recuerdo si 30 o 35 años) es mucho dinero, que se pudo haber repartido de otra forma sin beneficiar a los propietarios con menos escrúpulos.

Prolongar la duración de las prestaciones por desempleo es también un arma de doble filo, el estado debería garantizar un mínimo de bienestar a los ciudadanos, pero no permitirles vivir del desempleo. Si en lugar de dar 420 euros al mes, que dicho sea de paso, para poco llegan, podría destinar ese dinero a comedores sociales y otras entidades de ayuda a los que no tienen recursos, de ese modo garantizaría por un lado la alimentación a los ciudadanos necesitados.
Por otro lado, las generosas cantidades donadas a los bancos para que concedieran unos créditos que no han concedido ni conceden, deberían ser destinados al menos, para congelar los plazos de la hipoteca a las personas en situación difícil. de ese modo, un parado, no recibiría una subvención por no trabajar, tendría la alimentación suya y de la familia asegurada por el estado, y las deudas que tuviese con el banco quedarían congeladas hasta que la situación mejorase.
De esa forma el parado trataría con más ahinco de buscar algún tipo de trabajo, en lugar de quedarse en casa, cobrando el paro y esperando que le llamen de un trabajo que le guste.

Eso unido a lo ya comentado antes de incentivar al empresario la contratación de parados (sin despedir trabajadores en activo), reactivaría la economía.

Yo no soy economista y seguro que mis "teorías" tienen muchos puntos flacos, por eso las expongo, y dejo abiertos los comentarios...





El milagro económico es posible.

Esto es un ejemplo claro de como conseguir, mediante una rebaja de impuestos, que baje el paro (en un 25%), que aumente el tiempo libre de los ciudadanos para que puedan conciliar su vida laboral y familiar sin que se reduzca su nivel adquisitivo, que los empresarios sigan ganando lo mismo (o incluso más porque si los trabajadores están descansados y contentos probablemente serán más productivos), el estado no pierda ni un euro de ingresos, en definitiva, seamos todos más felices.

No me puedo creer que no se le haya ocurrido a nadie...

Tomemos por ejemplo una empresa con 3 empleados (para hacer cuentas sencillas)

- Cada obrero cuesta al empresario 1600€ al mes por 8 horas diarias de trabajo. Cada día se trabajan en la empresa 24 horas en total y se producen 24 objetos (1 por operario y hora)

- De esos 1600 €;  800 son la nómina del trabajador, y el resto impuestos que ingresa el estado, otros 800€.

Total el estado ingresa 2400€ y los trabajadores 2400€, que hacen un total de 4800€ de gastos para el empresario.

Por otro lado hay un parado que cobra del estado 800€ por no hacer nada en todo el día. (Cobra lo mismo que el que trabaja, por lo que seguramente no querrá trabajar, pero ese es otro tema).

Resumens de ingresos y gastos:
Empresario
Ingresos: 24 objetos día x 20 dias/mes x 20€ objeto = 9600€
Gastos: Sueldos (3x800=2400) + Impuestos (3x800=2400)= 4800€
Balance final (Ingresos - gastos): 9600-4800= 4800€

Estado:
Ingresos: Impuestos 3x800=2400€
Gastos: Paro 1x800=800€
Balance final (Ingresos - gastos): 2400-800= 1600€


Entonces viene una reforma del sistema productivo que reduce obligatoriamente la jornada de 8 a 6 horas.
Al mismo tiempo se reducen los impuestos que paga el empresario un 33%.....

La reducción de horario implica reducción de salario:
El operario cobrará ahora 600€ en nómina.
La reducción de impuestos un 33% hace que el empresario, por seis horas de trabajo, en vez de pagar 600€ por empleado pague 400€.
Pero, para mantener el mismo nivel productivo, seguir produciendo 24 objetos diarios, necesita otro empleado que cubra las horas que faltan...
Contrata al parado y le paga 600€,  y paga al estado 400€ por él en concepto de impuestos...

Las cuentas quedan entonces como sigue:
Empresario
Ingresos: 24 objetos día x 20 dias/mes x 20€ objeto = 9600€
Gastos: Sueldos (4x600=2400) + Impuestos (4x400=1600)= 4000€
Balance final (Ingresos - gastos): 9600-4000= 5600€

Estado:
Ingresos: Impuestos 4x400=1600€
Gastos: Paro 0x800=0€
Balance final (Ingresos - gastos): 1600-0= 1600€

Con el ejemplo hasta aquí, sólo se beneficia el empresario, esto sería lo que se consideraría una rebaja de impuestos de derechas, que beneficia a los ricos que aumentan su nivel adquisitivo, sin perjuicio de las arcas del estado, que se libran de un parado y aún así ingresan lo mismo, pero los trabajadores, cobran menos, si bien es cierto que trabajan menos horas, que sería la manera de "venderles la moto" de que han mejorado sus condiciones.


Pero el ejemplo no acaba ahí.

Si esos 800€ extra de beneficio que gana el empresario a costa del ahorro de impuestos, lo repercute directamente sobre los trabajadores las cuentas quedan como sigue tocarían 200€ a cada trabajador:

Empresario
Ingresos: 24 objetos día x 20 dias/mes x 20€ objeto = 9600€
Gastos: Sueldos (4x800=3200) + Impuestos (4x400=1600)= 4800€
Balance final (Ingresos - gastos): 9600-4800= 4800€

Estado:
Ingresos: Impuestos 4x400=1600€
Gastos: Paro 0x800=0€
Balance final (Ingresos - gastos): 1600-0= 1600€

Como se puede observar se ha obrado el milagro:

Los trabajadores trabajan menos horas y cobran lo mismo que al principio, luego trabajan más felices y descansados, es posible que aumente la producción y en lugar de hacer un objeto por hora y operario, hagan un objeto cada 55 minutos con lo que al día se producirían 26 objetos (redondeando) con lo que los ingresos del empresario pasarían de 9600 a 10400, que, de no ser repercutido a sus empleados (engrosando sus gastos) pasaría a engrosar levemente la cuenta del estado via impuestos sobre lo producido (ivas, etc, no contemplados antes para no liar el ejemplo)
El paro se reduce, por cada tres trabajadores en activo ahora hay cuatro.
El estado ingresa lo mismo (o más si aumenta la productividad)
El empresario mantiene o incrementa su nivel de ingresos.

Conclusiones finales:

- Una política en la que todos ganan, es posible.
- Subsidiar el desempleo solo genera más desempleo, nadie en su sano juicio quiere trabajar si va a cobrar lo mismo por no hacer nada.
- Bajar los impuestos no implica necesariamente pérdida de ingresos al estado.
- Subir los impuestos agrava las situaciones críticas, con precios más caros, el consumo se retrae, y además repercute a todos por igual, agravando la situación a los más desfavorecidos.
Sólo en el límite de la desesperación, cuando la gente sólo compra lo imprescindible para no pasar hambre, una subida de impuestos puede traer un aumento de ingresos, cuando la gente no puede dejar de comprar lo que compra aunque se lo pongan más caro, porque la alternativa sea morir de hambre, entonces y sólo entonces una subida de impuestos hará aumentar los ingresos.
Del mismo modo que, el día que toda la población activa esté en paro, el gobierno se congratulará de haber conseguido, por fin, y sin miedo a que nadie le diga que se equivoca o que miente, contener el aumento del paro, una vez en ese punto. una vez tocado el fondo, el camino sólo puede ser hacia arriba.... o tal vez sólo pueda ser ahogarse y morir.







viernes, 18 de septiembre de 2009

Comentarios sobre el "Manifiesto a favor de la convivencia lingüistica y de igualdad de derechos para el gallego"





A continuación en cursiva va la traducción al castellano del "Manifesto a prol da convivencia lingüistica e de igualdade de dereitos para o galego" de la MESA POLA NORMALIZACIÓN DO GALEGO.




En negrita van mis comentarios al respecto:


Las personas que promovemos esta llamada queremos manifestar, ante las instituciones de autogobierno y como aclaración ante la sociedad gallega, lo siguiente:

1.- El pueblo gallego tiene derecho a que su lengua propia (originaria) sea oficial a todos los efectos en su ámbito territorial. Los usuarios del gallego deben disfrutar en su territorio del mismo status legal que el castellano tiene en el suyo.


Estoy absolutamente de acuerdo con la primera frase, la de que el pueblo gallego tiene derecho a que su lengua originaria sea oficial en su territorio, de hecho ya es así, en Galicia, las instituciones públicas tienen la obligación de atenderte y entenderte en gallego, lo que sucede es que Galicia forma parte del territorio español, y mientras eso no cambie, el castellano es también idioma oficial, ambas lenguas comparten estatus legal, ambas son oficiales dentro de Galicia.


2.- La situación del gallego está muy lejos de ser así. No disfrutamos de derechos lingüísticos plenos para desenvolver nuestra vida diaria con normalidad en nuestra lengua en nuestra tierra. Son los hablantes del gallego los que resultan discriminados. Es el gallego el que corre peligro como idioma y los gallego hablantes los que no son debidamente respetados. Vivimos una grand injusticia que es la negación de la igualdad y de la verdadera convivencia.

La discriminación del gallego, no se soluciona discriminando al castellano.


Viene siendo bastante habitual que los gallego hablantes tengamos la habilidad de entender y hablar también en castellano, a veces incluso el inglés y otros idiomas. El conocimiento de varias lenguas enriquece indiscutiblemente a los individuos.


No se como sería la situación en tiempos de la dictadura, pero tengo muy claro que el gallego no corre ningún peligro, ya que aún en el caso de que te encuentres con alguien que non hace ningún esfuerzo por conocerlo ni usarlo, existe la obligación de que se estudie en las escuelas, yo tuve que aprenderlo en mis tiempos de estudiante.


La administración pública,ya que estamos en una comunidad bilingüe, tiene la obligación de dirigirse al ciudadano en cualquiera de los dos idiomas que éste use. Tan malo es que se le niegue la atención en su lengua a un castellano hablante como que se le hable castellano a quien se expresa en gallego. Esta obligación no es extensible a comerciantes ni a ciudadanos de a pié. Si el dueño de un comercio decide rotular solo en gallego, o solo en castellano, es su decisión, en consecuencia, los propios clientes serán los que decidan si usar o no sus servicios según se encuentren o no cómodos, de la misma forma que, siendo gallego parlante, dejarías de acudir a un restaurante en el que las condiciones higiénicas no fuesen aceptables, por más que dueño y empleados hablaran perfectamente en tu idioma.


3.- Por eso, resulta realmente preocupante que, desde Madrid, con apoyo de importantes medios de comunicación, haya quien pretenda convencer a la opinión pública de que el castellano corre peligro de desaparición y que sus hablantes son discriminados en nuestro país. Esta inversión de la realidad ten como objetivo que los hablantes de gallego no tengan derechos lingüísticos y que los únicos deberes para las Administraciones públicas se vinculen al castellano.

Non parece creíble que nadie tema por la desaparición de un idioma que es el tercero más usado en el mundo, tras el chino y el inglés.
La inversión de la realidad que tiene como objetivo que los hablantes de castellano no tengan derechos lingüísticos y que los únicos deberes para las Administraciones públicas se vinculen al gallego es tan injusta como la mencionada anteriormente.
Las administraciones gallegas llegan en algún caso a no admitir documentación en castellano; o a responder en gallego a comunicaciones remitidas en castellano, situación que es tan injusta y discriminatoria como la contraria, que las administraciones gallegas llegasen a no admitir documentación en gallego, o respondiesen en castellano a comunicaciones en gallego.
Ambas situaciones son igualmente inadmisibles, que en el pasado se produjese una de ellas non legitima que ahora se produzca la otra.
Tan delicto es que me mates tú como que te mate yo.

4.- El verdadero problema no está en la cooficialidad de idiomas como el gallego, sino en la actitud de quien niega la existencia de pueblos y lenguas diferentes en el Estado español. Esta actitud si es la negación de la convivencia y de la igualdad. El proceso de normalización de usos del gallego fue lento y, hasta hoy, insuficiente para garantizar el derecho a vivir en esta lengua. Lo que conviene es respetar la legalidad vigente (Estatuto y Lei de Normalización Lingüística) y avanzar con cambios legales en la dirección de la igualdad y de la convivencia. Justamente la dirección contraria a la propuesta por los que pretenden la imposición del castellano como único idioma con derechos y deberes para los ciudadanos en todo el territorio del Estado.

El verdadero problema no está en la cooficialidad de idiomas como el gallego, sino en la actitud de quien niega la existencia de pueblos y lenguas diferentes en el Estado español. Esta actitud si es la negación de la convivencia y de la igualdad. El proceso de normalización de usos del gallego fue lento y, hasta hoy, insuficiente para garantizar el derecho a vivir en esta lengua. Lo que conviene es respetar la legalidad vigente (Estatuto y Lei de Normalización Lingüística) y avanzar con cambios legales en la dirección de la igualdad y de la convivencia. Justamente la dirección contraria a la propuesta por los que pretenden la imposición del castellano como único idioma con derechos y deberes para los ciudadanos en todo el territorio del Estado galego.
Sería adecuado seguir con el proceso de normalización de usos del gallego, respetando su propia riqueza y diversidad, aceptando como sinónimos los diferentes vocablos que se usan en cada punto para designar una misma cosa, sin necesidad de, ante la falta de unidad, importar vocablos extranjeros, como vitela, en el sitio de terneira, tenreira, becerra...


5.-. Le corresponde al pueblo gallego, a través de sus instituciones representantivas, definir la política lingüística acorde con el criterio de cooficialidad y de lengua propia que incluso el actual Estatuto reconoce para nuestro idioma. Esperamos el compromiso de las instituciones de autogobierno en defensa de la igualdad plena de derechos para el gallego y en la aplicación de medidas a favor de la normalización de sus usos. En esta labor contarán siempre con nuestro apoyo.


A este respecto cuentan también con mi apoyo, la igualdad plena, y sobre todo a libertad de usar el idioma (cooficial) en el que cada uno tenga a bien expresarse en cada circunstancia.

6.- Alertamos a la sociedad gallega para que no se deje confundir y le instamos a reflexionar sobre la verdadera situación del gallego en el propio país.
Defendemos un derecho humano elemental que nos define, además, como pueblo diferenciado. Debemos ser firmes rechazando todo posicionamento que persiga recortar derechos o retroceder en el corto camino andado tanto en las administraciones públicas, como en la vida social.



Llevo mucho tiempo reflexionando sobre la verdadera situación del gallego en nuestro país (mi país es España, Galicia hace tiempo que non es un país, sino una comunidad autónoma) y con lo que me encuentro día tras día e con una lengua que no entiendo, con palabras ajenas importadas del portugués, expresiones que parecen pretender alejarse lo más posible del castellano, que hacen ver un odio inherente hacia el castellano, que no parece un buen punto de partida para ningún tipo de convivencia.
Cada persona es diferente de las demás, pero en conjunto todos somos iguales, yo no me defino por mis diferencias sino por mis semejanzas.
Parece que lo que nos define como pueblo diferenciado es el idioma gallego.
Una persona nacida en China, sin ningún vínculo familiar ni de amistad con gallegos, que aprenda nuestro idioma y nuestra cultura por pura curiosidad, ¿pasará a ser un gallego o un español? .
Alguien coma yo, nacido en Galicia, que lleva toda la vida viviendo en Galicia, conoce el gallego y la cultura galega, se lleva un golpe en la cabeza que le hace perder el conocimiento, ¿deja de ser gallego, mientras no recupere el conocimiento?
Alguien nacido en Madrid, o en Argentina, viene a vivir a Galicia... ¿podrá llegar a ser gallego?