miércoles, 21 de octubre de 2009

Recetas contra la crisis, las subvenciones de las VPA y VPO.

Un artículo reciente de un blog que sigo con interés, http://www.elblogsalmon.com/sectores/no-pagar-la-hipoteca-de-vivienda-vpo-un-verdadero-chollo#c51814, en el que se habla del chollo que puede resultar no pagar una VPO, me da pie para esta reflexión.
En primer lugar, tanto las VPA como las VPO tienen como objetivo, al menos de cara al público, de ofrecer una vivienda digna a un precio asumible. Desconozco como funcionan las VPO, pero como propietario de una VPA, si se como funcionan estas, al menos en Galicia.  
La Xunta en este caso ofrece (ofrecía al menos en 2005) para las VPA dos tipos de ayudas, una "ayuda a la entrada" que consistía en una importante subvención (cercana al 20% del precio total) al momento de la escritura, y una subvención de las cuotas de la hipoteca entre un 11% y un 20% creo recordar, revisable cada cinco años, y que se estimaba en función del nivel de renta de la persona o familia al momento de la compra. (via declaración de la Renta del ejercicio anterior).
Otra vía eran subvenciones de la couta de la hipoteca, que llegaban hasta el 40%, pero sin dar nada de ayuda para el momento del desembolso inicial.
Esas ayudas a la entrada, había que declararlas como ingresos en el ejercicio siguiente (estuvieses obligado o no por renta a hacer declaración) estos ingresos se podían dividir en cuartas partes, e irlas declarando en los cuatro ejercicios siguientes. Aún con esto el impacto en la declaración de la renta es importante, en mi caso tenía unos ingresos anuales de 16.000 euros (era menos que mileurista) y la cuantía de las ayudas superaba esa cantidad, de modo que me salía a pagar casi 3000 euros si metiese todo junto (mi sueldo en aquel entonces de cuatro meses). Al poder fraccionar ese pago el impacto era considerablemente menor.
Por otro lado, los tipos de interes de referencia para la mayoría de hipotecas, el euribor, del 2005 al 2008 aumentaban día a día, sin embargo las hipotecas de VPA se regulan con otra referencia mucho menos trasparente y que fija finalmente el gobierno, por lo que, las hipotecas de las VPA subían, pero no tanto como lo hacían las hipotecas libres, del mismo modo, una vez que el euribor empezó su caída, nosotros no veíamos que esos desdensos se repercutieran en nuestras hipotecas, aguardamos con gran esperanza pasar del 4,60 que estabamos pagando cuando el euribor estaba en máximos, a una cantidad al menos similar a la inicial (la de 2005) que rondaba el 3% con un euribor en valores similares, sin embargo en la última revisión nuestras hipotecas se han quedado por encima del 4% y así seguirán todo el año.
Yo pago una parte de la hipoteca, y otra parte la pagamos entre todos, via estado, en esa hipoteca una parte es el valor de la vivienda y otra (cercana al 25%) son intereses que cobra el banco.
El estado es quien fija el tipo de interés con referencia a unos tipos pocos conocidos por el público en general.
En un momento de crisis como el que vivimos, el estado, ya ha dado miles de millones para evitar que los bancos quebrasen, y conseguir que reactivasen el sistema financiero volviendo a conceder créditos a Pymes y demás, dinero que se han gastado en pagar sus propias primas y EREs.
Si el estado obligase a los bancos a cobrar un tipo fijo máximo de interes a VPA y VPO, digamos en el entorno del 1% TAE (que en una hipoteca a 20 años es en torno a un 10% del valor del piso) se podría permitir dejar de subvencionar este tipo de viviendas con el dinero de todos, ahorrándose varios miles de millones al año, con lo que dejaría de ser necesario subir impuestos, y los únicos "perjudicados" serían los bancos, que acostumbrados a sacar unos beneficios por hipoteca en torno al 35% mínimo (que sería un 4%TAE a 25 años, hipotecas que no existen en el mercado libre), verían muy mermados sus beneficios esperados, lo que tampoco sería tan grave cuando en plena crisis declaran unos beneficios semestrales después de impuestos de centenares de millones de euros, al go que como mínimo, y por ser suave, resulta "chocante".

lunes, 19 de octubre de 2009

Amigos, conocidos y redes clientelares.





Todos lo hacemos o lo hemos hecho alguna vez.
Ante un problema, a quien primero recurrimos es a nuestra agenda de amigos, a ver si alguno nos lo puede solucionar de forma rápida y económica. Sea el problema un grifo que se ha roto, o que nos queremos hacer una vivienda y no sabemos ni por donde empezar.
Tanto en uno como en otro caso, si tenemos un amigo fontanero o arquitecto, será a ellos a quien primero recurramos. en caso de que estén dispuestos a resolvernos el problema, y lo hacemos con la esperanza de que nos hagan un buen trabajo por un precio ajustado.
En la empresa privada a veces ocurre algo similar, un amigo tiene una empresa que provee un servicio que necesitamos y recurrimos a él en primer lugar, a veces sin siquiera pedir otros precios (error nuestro); si alguien tiene que ganar un euro que sale de nuestro bolsillo, pensamos que es mejor que sea un amigo, ya que, es más probable que él recurra a nuestros servicios si los necesita. Lo que se llama hoy por tí mañana por mí.
Esto, que ya en el ámbito de la empresa privada puede tener sus peligros de pérdida de rendimiento, (no siempre nuestro amigo es el que lo hace mejor ni más barato), en el ámbito de la cosa pública debería ser inaceptable.
Sin embargo vemos que, a menudo, políticos y mandatarios de cualquier signo y de cualquier escala, desde el concejal de un pequeño ayuntamiento hasta un alto cargo de cualquier partido político de ámbito nacional, hacen uso de estas prácticas. llegando incluso más allá, creando empresas a las que asignar "a dedo" tareas por las que cobran infladas facturas.
Esto, que es lícito y normal en el ámbito privado, donde el gasto es relativamente pequeño, y prefieres pagarle más a tu cuñado o amigo, (porque en caso de no estar contento también lo tienes más cerca para reclamarle y eso lo puede incentivar a hacer mejor su trabajo), es totalmente irregular cuando se trabaja con dinero público, ese que muchos perciben como que "no es de nadie", y que parece que nunca se va a acabar.
Dando ya por bueno este argumento, voy a lanzar una reflexión.
Si yo estoy en un partido político, como afiliado, simpatizante etc, y tengo una empresa que ofrece un servicio que el partido político necesita, léase la organización de mítines y eventos varios, ¿Debo inhibirme de ofertar mis servicios para que no se vea como corrupción?