domingo, 7 de agosto de 2016

Trabajando en casa ajena... vacíos legales

Hay distintos colectivos que ejercen su profesión en las viviendas de los demás, desde un fontanero a un asistente personal, los hay de muchos tipos y con muchas modalidades de contrato, desde el que lo hace como asalariado por cuenta ajena, al que lo hace en la más absoluta ilegalidad.

La situación de todas estas personas trabajadoras tiene un nexo común, su trabajo es pasar unas horas muchas o pocas en casa de personas físicas que no tienen la posibilidad de declarar como "gastos" ninguno de estos servicios, lo que abre una puerta enorme al fraude.

Quien hace el trabajo no lo factura para ahorrarse pagar impuestos por esos ingresos (sea asalariado o autónomo), quien recibe el servicio prefiere ahorrarse el IVA que no se va a poder desgravar, con lo cual defraudando, unos y otros arañan unos euros a las arcas del estado, que a éstas no les solucionan nada (100 euros al estado no le suponen nada cuando está dejando escapar millones de empresas y gente conocida) pero a un particular con un salario de 800 euros, si le suponen un alivio.

Esos 100 euros, aunque los defraudase al mes cada autónomo, serían 300 millones de euros al mes, estoy seguro que hay en España más de 12 empresas que defraudan más de 300 millones al año sin que Hacienda las persiga. 

Si una persona física pudiese desgravarse (al menos en parte) el servicio que le hace el fontanero, el electricista, el asistente personal, el que le viene a planchar, a limpiar la casa, a limpiar los cristales... Todas esas actividades quedarían automáticamente fiscalizadas.

El prestador del servicio emitiría siempre una factura que el perceptor se podría desgravar, con lo que al que paga no le interesaría que el servicio se hiciese "sin IVA" y al mismo tiempo, el que realiza el servicio no podría declarar ni más ni menos trabajos que los realmente realizados.

Si a esto añadimos unas cuotas de autónomos progresivas en función de los ingresos reales, y no la barbaridad que pagan unos frente a lo poco que pagan otros, conseguiríamos que al menos una gran parte de esos pequeños servicios que se hacen en negro, se hiciesen de forma legal.

Y lo mismo sucedería en el caso de que quien presta el servicio lo haga a través de una empresa de servicios, el trabajador cobraría por las horas trabajadas que se podrían contrastar con las declaraciones de los clientes.

Pero, en un país donde aparentemente todos somos iguales en derechos y deberes, algunos pueden comer en buenos restaurantes y desgravarse esas comidas, los trabajadores normales y los pequeños autónomos se pagan su comida con sus ingresos un que sea deducible como "gasto".

De poco sirve que en la declaración haya unos mínimos exentos de tributación que se supone están pensados para compensar por los gastos cotidianos, porque no tiene los mismos gastos quien vive en un sitio que para quien vive en otro, como bien saben los políticos de fuerade Madrid que cobran 1000 euros más cada mes que sus compañeros de Madrid para "ayudarles" a cubrir los gastos extra que les supone vivir fuera de la capital.