viernes, 7 de agosto de 2015

Yo no tengo una discapacidad, tengo una metacapacidad

El lenguaje es una herramienta muy poderosa para conseguir cambios en la percepción de la realidad, hay términos que se usan por costumbre al referirse a las personas que tenemos alteradas nuestras capacidades para realizar las actividades cotidianas, términos que tienen connotaciones negativas, y que afectan a la percepción que la gente, e incluso nosotros mismos, tenemos.

Términos como: inválido, minusválido, discapacitado... Tienen connotaciones negativas, enfatizan lo que no podemos hacer, frente a lo que podemos hacer. Y eso es necesario cambiarlo.

Actualmente desde las distintas asociaciones se está haciendo un gran esfuerzo por reeducar a la población, tratando de introducir terminología que, en primer lugar hable de personas con alguna característica, en lugar de definir a las personas por una de sus características.

Se tiende a utilizar términos como personas con discapacidad, personas con movilidad reducida... Es un gran avance, pero queda mucho por recorrer hasta que los medios de comunicación empleen esta terminología de forma habitual al referirse a personas con diversidad funcional, de tal forma que se naturalice ese lenguaje.

Pero yo quiero ir un paso más allá con este modesto artículo, me parece que la palabra discapacidad, tiene también connotaciones bastante negativas por lo que propongo sustituirla por metacapacidad, y a continuación expondré los motivos para ese cambio tan novedoso, de hecho creo que la propia palabra acaba de nacer.

Discapacidad es una palabra compuesta por un prefijo: dis- y un nombre: capacidad. Todas las connotaciones que tiene este prefijo son negativas, como se puede comprobar en la correspondiente entrada del diccionario de la Real Academia Española.

En la palabra que se propone en este artículo: metacapacidad, utilizo el prefijo meta-, cuyas connotaciones son, no sólo positivas, sino más adecuadas a la realidad, como paso a explicar a continuación.

Las personas con diversidad funcional (un término mucho más inclusivo y aceptable) somos todos, porque diversidad funcional implica simplemente que hacemos las cosas de una manera diferente, y en eso todos somos iguales, pues no todos tenemos la misma capacidad para hacer las mismas cosas, hay gente capaz de hablar durante horas sin parar y hay gente que no es capaz de hacerlo, hay gente que salta un metro de altura, gente que llega a saltar más de dos, y otros que apenas levantan los pies del suelo, estando todos igual de saludables.

Metacapacidad se refiere justamente a eso, a que necesitamos cambios para hacer determinadas cosas, para algunas necesitamos ayuda externa, para otras simplemente encontrar un cambio en nuestra forma de hacerlas, con respecto a cómo lo hacen otras personas, que nos permita hacerlas por nosotros mismos.

Yo me considero una persona con metacapacidad, no una persona con discapacidad; porque aún hay cosas para las que no he encontrado el cambio que me permita hacerlas de forma más eficiente y hay cosas que no podré volver a hacer como hacía (si quiero correr tendré que usar mi silla de ruedas en lugar de mis piernas) pero no he perdido la capacidad, no soy discapaz , sólo la capacidad de hacerlo sin ayuda.




3 comentarios:

  1. Pues yo,auque en mi mente tod@s somos iguales,intentaré adaptar el lenguaje para que nadie se sienta discriminado.Por otra parte decirte que me parece un gran artículo.Un besiño Fran

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  2. Muchas gracias, María. Es muy cierto todo lo que dices, debemos hacer más para erradicar esa lacra. Un ABRAZO y a LUCHAR

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