jueves, 23 de septiembre de 2010

Reforma Laboral (2). Conciliación vida laboral.


La tan ansiada conciliación de la vida laboral es una buena idea que parece difícil de aplicar.

La conciliación de la vida laboral y personal no es compatible con unas jornadas laborales como las que habituales en España:

Media hora para despertarse y prepararse, media hora de trayecto hasta el trabajo, cuatro horas sentado en la silla, media hora de trayecto para casa, una hora para comer, media hora de vuelta al trabajo, cuatro horas sentado en la silla, media hora de vuelta a casa, media hora para hacer la compra diaria… total 12 horas … si vamos a dormir 8 horas, nos quedan cuatro para “vivir” Pero ¿Qué cuatro? Si nos despertamos a las 7… esas cuatro son desde las 7:00 hasta las 11:00 y en ese tiempo tenemos que cenar, dar la cena a los niños, acostarlos… no tenemos tiempo ni de hablar con ellos …

Y el ejemplo es en una ciudad sin muchos problemas de tráfico, sino esas 4 horas para vivir se quedan en … ¿una? Con todo lo que hay que hacer en casa…

Primero habría que replantearse si son realmente necesarias jornadas de 8 horas de trabajo, para el empresario parece clara la respuesta, si por él fuera, que trabajasen 10 horas o 12 por el mismo sueldo, lo cual no es reprochable, el fin de las empresas es ganar dinero no generar empleo, la prueba es que generan el mínimo imprescindible para funcionar. (Volvemos con eso al sinsentido de abaratar el despido para fomentar la creación de empleo)

Si las jornadas laborales máximas fuesen de 6 horas diarias, (preferiblemente interrumpidas por un breve descanso de media hora para un tentempié) se ganaría en calidad de vida, indudablemente, pero es que eso sería también beneficioso para las empresas, un trabajador va a rendir al 100% durante 8 horas si llega al trabajo ya cansado por el atasco previo, se estresa en el trabajo y al salir porque no tiene tiempo de comer como es debido, malas digestiones que llevan a interminables jornadas de tarde… para luego comerse otro frustrante atasco, para finalmente no tener tiempo ni para descansar para el día siguiente.

Y encima de todo esto no tienes ni un momento para dedicarles a tus hijos, que pasan del colegio a ver infinitas veces el DVD de Bob Esponja.

Una jornada de 6 horas comiendo algo en el trabajo no sería por si misma la solución, habría que compatibilizarla con los horarios de colegios, otro punto son las vacaciones, los niños varios meses de vacaciones y los padres escasamente unos días… lo que hace que sean los abuelos (en el mejor de los casos) quienes se tengan que hacer cargo de los niños. Eso sin entrar en las particularidades, cada vez más comunes, de familias de inmigrantes que aprovechan sus vacaciones para volver a ver a sus familiares en el verano, pero el verano de Latinoamérica, que coincide con nuestro invierno, llevándose a los niños de clase durante un mes en medio del curso.

La conciliación de la vida laboral y personal es compleja, y los cambios que son necesarios no son sencillos ni superficiales, ni sirve de nada hacerlos en un único campo. La conciliación solo es posible compatibilizando horarios, y eso requiere mucho tiempo de sesudo análisis, lo que aquí apunto es sólo una primera vía de debate.

2 comentarios:

  1. Completamente de acuerdo en todo.

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  2. ESTE ES UN TEMA QUE URGE SOBRE EL QUE HAY QUE LEGISLAR YA! LA GENTE PARECE DORMIDA CON ESTE ASUNTO.

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