miércoles, 23 de septiembre de 2009

Subvenciones, Subsidios y otras ayudas.


El estado debe amparar a todos los ciudadanos en situación difícil.

Eso es algo que no ofrece discusión, lo que si es más cuestionable es la forma de hacerlo.
El subsidio de desempleo incentiva el desempleo, conozco a mucha gente que se dedicaba, cuando las cosas iban mejor, a trabajar unos meses, en cortos contratos de trabajo, lo mínimo imprescindible para acumular prestaciones y después se apuntaba al paro y no volvía a trabajar hasta que este no se le acababa, de manera que iba acumulando meses de trabajo y "vacaciones" pagadas por todos. Esa es una de las formas en que algunos se aprovechaban del sistema, otros que viven cerca de la frontera, trabajaban unos meses en un pais, dejaban de trabajar y empezaban a cobrar el paro, mientras tanto, trabajaban en el país vecino, y luego hacían la misma jugada en el país vecino, cobraban el paro (o equivalente) del otro país mientras trabajaban en este.
En la situación económica actual, el cobro de los subsidios de desempleo es el único ingreso de muchas familias, parece poco ético suprimirlo, y desde luego no parece la mejor solución en la coyuntura actual, pero lo que había que hacer es incentivar la creación de empleos con una fórmula que, desde mi absoluta ignorancia en temas económicos me parece que podría funcionar, Que el empresario que contrate a un trabajador en paro, no tenga que pagar por él ningún impuesto extra durante un año, esto, que aparentemente iría en contra de la recaudación del estado via impuestos, no es así, pues libera al estado de pagar a ese parado, es indirectamente, como si la empresa pagara el paro, con la ventaja de que ese trabajador estaría en activo y produciendo, en lugar de estar en casa deprimido por no tener nada que hacer.

Pocos "trabajadores" aceptarían esta fórmula, trabajar para cobrar lo mismo que estando en casa sin hacer nada, no parece del gusto de nadie. Pero mantener en casa a gente que no quiere trabajar (que los hay) cobrando parte del dinero que cobramos los que si vamos a trabajar, tampoco es del gusto de los cada vez menos que aún tenemos trabajo. Huelga recordar que hay en estos momentos casi una persona en paro por cada cuatro trabajando, a lo que hay que sumar todos los funcionarios y gobernantes que cobran su sueldo de esos cuatro trabajadores. No se la cifra de funcionarios y cargos políticos con salario procedente del público, pero estoy seguro que 1 de cada cuatro personas en edad de trabajar está en este momento cobrando del estado (es decir de lo que aportan los otros tres). A mi me parece que esa es una situación insostenible.

Se dan casos de empresarios que también aprovechan la coyuntura para ofrecer salarios abusivos, esto es, ofrecer a un operario trabajo por menos de lo que debería cobrar con la excusa de la crisis, para así mantener los beneficios de la empresa a costa de la mano de obra. Eso también es algo que se debería evitar que ocurriese. Ese coste que se quiere ahorrar el empresario no debe repercutir en el trabajador, si ese ahorro lo asumiese el estado (via reducción de impuestos al contratar) la situación mejoraría.

Voy a poner un ejemplo muy claro de porque no sirve de nada regalar dinero.

Las ayudas al alquiler para jóvenes, 200 euros que daba el estado a cada joven (desconozco si una pareja alquilando el mismo piso podía pedir la ayuda por duplicado, espero que no haya sido así) que alquilase un piso. Que consecuencias trajo eso, en el caso de propietarios legales, los únicos que el gobierno en su idílica visión de la realidad concebía, seguirían cobrando lo mismo por el piso, con lo que el inquilino se ahorraba esos 200 euros, en esta situación la medida parece acertada (con matices que luego explicaré); en la realidad que ocurrió: muchos propietarios (alguno legal si que hubo) incrementaron el precio del alquiler en 100 euros, así repartían con el inquilino las "ayudas", al inquilino no le parecía del todo bien, pero se ahorraba 100 euros, menos es nada, sin embargo el propietario, muchas veces propietario de otros inmuebles vehía incrementados sus ingresos en 100 euros por piso (lo que según casos puede llegar a haber supuesto hasta un 20% de incremento de ingresos).

200 euros al mes a cada joven menor de una determinada edad (no recuerdo si 30 o 35 años) es mucho dinero, que se pudo haber repartido de otra forma sin beneficiar a los propietarios con menos escrúpulos.

Prolongar la duración de las prestaciones por desempleo es también un arma de doble filo, el estado debería garantizar un mínimo de bienestar a los ciudadanos, pero no permitirles vivir del desempleo. Si en lugar de dar 420 euros al mes, que dicho sea de paso, para poco llegan, podría destinar ese dinero a comedores sociales y otras entidades de ayuda a los que no tienen recursos, de ese modo garantizaría por un lado la alimentación a los ciudadanos necesitados.
Por otro lado, las generosas cantidades donadas a los bancos para que concedieran unos créditos que no han concedido ni conceden, deberían ser destinados al menos, para congelar los plazos de la hipoteca a las personas en situación difícil. de ese modo, un parado, no recibiría una subvención por no trabajar, tendría la alimentación suya y de la familia asegurada por el estado, y las deudas que tuviese con el banco quedarían congeladas hasta que la situación mejorase.
De esa forma el parado trataría con más ahinco de buscar algún tipo de trabajo, en lugar de quedarse en casa, cobrando el paro y esperando que le llamen de un trabajo que le guste.

Eso unido a lo ya comentado antes de incentivar al empresario la contratación de parados (sin despedir trabajadores en activo), reactivaría la economía.

Yo no soy economista y seguro que mis "teorías" tienen muchos puntos flacos, por eso las expongo, y dejo abiertos los comentarios...





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